Bolas de masaje

Automasajearte mejora tu salud cardiovascular

¿Sabías que hay técnicas de masaje que pueden influir en la salud de tus arterias y en el funcionamiento correcto de tu corazón?

Te contamos cómo y por qué esto es posible:

La parte blanda del tejido conjuntivo, llamadas fascias, recorren todo nuestro cuerpo como una red. Las fascias sirven de ayuda para mantenernos en pie y una de sus misiones es separar y sujetar los órganos. Este elemento cuenta con células que producen el lubricante necesario para que los músculos se deslicen correctamente unos contra otros. La falta de actividad física, así como las malas posturas, son consecuencia de adherencias y endurecimiento de los músculos, lo cual está relacionado con la carencia de actividad física.

Con el paso del tiempo, las fascias crean “adherencias”, así se denomina a la fusión de las fascias y endurecimiento con el transcurso de los años. Sin embargo, es posible ayudar a un correcto funcionamiento de este tejido tan importante para nuestra movilidad realizando sencillos automasajes regularmente.

¿Qué necesitas para realizar estos automasajes?

Con la ayuda de utensilios como el rodillo, bastón, bolas o incluso caña para masaje conseguiremos mejoras considerables en la hidratación de las células que conforman las fascias. Emplear estas herramientas de manera frecuente y a diferentes intensidades por todo el cuerpo provocarán la desaparición de las adherencias en nuestros tejidos.

Contraataca la rigidez arterial a través del automasaje:

Las arterias son vasos sanguíneos cuya función consiste en aportar  oxígeno y nutrientes a todos los órganos vitales, incluyendo nuestro corazón.

Se habla de rigidez arterial cuando las paredes de las arterias pierden elasticidad. A largo plazo, estas paredes se debilitan y pueden llegar a romperse, provocando una hemorragia y aumentando el riesgo de sufrir coágulos en nuestros vasos sanguíneos. Estos últimos pueden bloquear una arteria y conducir a un infarto, accidente cerebrovascular o ictus.

La rigidez arterial no presenta síntomas y está altamente relacionada con la edad y el sedentarismo. Por ello, realizar ejercicio de manera regular es imprescindible para nuestra salud. Se ha demostrado que trabajar la flexibilidad dilata nuestros vasos sanguíneos, lo cual resulta positivo para una correcta circulación de nuestra sangre.

Además de entrenar con frecuencia, un estudio de la Universidad de Osaka Aoyama, en Japón, revela varias técnicas específicas de automasaje que reducen la rigidez arterial y mejoran el flujo sanguíneo. Estos fomentan una correcta eliminación de residuos metabólicos de los tejidos y una mejor distribución de los nutrientes.  Los resultados de este estudio demuestran que una sesión de automasajes reduce significativamente la velocidad de onda de pulso y, en consecuencia, la rigidez arterial.

Fuente

1 comentario

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *