WOD del 17/10/2019

WARM UP
4R
200 m row
10 Ring row
6-6 Db front rack lunge
200 m bike

STRICT PULL UP
5X4
* La bajada en 3”

*entre rondas: 10 barbell row 40/30

WOD

EMOM 16´

-8 Burpees box jump
-12 Db snatch 20/15
-30 DU
-REST

TABATA
Plancha alterna (brazo con pierna contraria en equilibro)
Plancha alterna
V sit ups
Hollow rock rolling (bocarriba-de lado- bocabajo- de lado y vuelta)

El maestro Ramiro Calle enumera los múltiples beneficios del Yoga.

1. Aprender a relajarse

Se extiende la persona sobre una superficie ni demasiado dura ni demasiado blanda, en posición decúbito supino, en una estancia tranquila y con una luz tenue. Se trata de ir desplazando el foco de la atención desde los pies a la cima de la cabeza, sintiendo las diferentes partes del cuerpo, tratando de sentir y aflojar, sentir y aflojar, acompañándose de una respiración preferiblemente abdominal y que es la más sedativa. Se dedica a la práctica diez minutos. Apuntar que el neurólogo berlinés Schlutz y como él mismo reconoce, ha inspirado su celebérrimo método del «entrenamiento autógeno» en el yoga.

2. Aprender a respirar

Existen muchas técnicas de control respiratorio, pero una de ellas está al alcance de cualquier persona y le llamamos la respiración completa o integral. Consiste en inhalar lentamente por la nariz y conducir el aire en primer lugar al vientre y el estómago; se continúa inhalando sin interrupción y se lleva el aire hacia la parte media del tórax y finalmente hacia la zona más alta. La exhalación es al mismo tiempo también por la náriz. Unas viente de veces es un magnífico tónico. Como decían los sabios chinos e indios, lo primero que debería hacer un ser humano es aprender a respirar.

3. Aprender a estirarse y masajearse

En este sentido tenemos en el yoga las postura o asanas, que trabajan en base a bien definidos y experimentados estiramientos y masajes, acompañadas de una respiración pausada y la mente muy atenta, aprendiendo así a interiorizarse y tomarse el cuerpo como un medio para intensificar la atención y acrecentar la consciencia. Millones de personas en todo el mundo practican asanas y son innumerables los médicos que recomiendan su práctica. La felixibilidad es vida y los asanas ayudan a alargar el músculo y flexibilizarlo.

4. Aprender a concentrarse

O sea adiestrarse en conseguir que esta mente tan dispersa se vaya concentrando. Hay innumerables ejercicios de concentración, que son como una fabulosa gimnasia cerebral, desde concentrarse en un color o una figura geométrica, hasta en una sensación corporal o un sonido.

5. Aprender a meditar

Seguir una serie de adiestramientos mentales y emocionales, que entrenan y desarrollan la mente, la cuidan y estabilizan, le procuran paz y bienestar, enseñándonos a pensar y dejar de pensar.

6. Aprender a sociabilizar

Es decir, ser más consciente al relacionarse con los demás, evitando herirles, utilizando la lengua no como un estilete para zaherir, tratando de hablar con ecuanimidad o si no se tiene algo interesante que decir o mejorar lo ya dicho. «Guardar el noble silencio», que dijera Buda.

7. Aprender a tener una actitud más positiva

Ya lo dijo Ramón y Cajal: somos los arquitectos de nuestro cerebro. Todos necesitamos tener  una actitud más atenta, sosegada, ecuánime, lúcida y compasiva. […]

 

Fuente: El Español.

Grasa abdominal: cómo gestionarla (segunda parte)

Como evitar la grasa abdominal

 Come bien. Para evitar la acumulación de grasa abdominal es importante abandonar los azúcares, evitar los productos y alimentos procesados, comer alimentos frescos, encontrar un balance apropiado de macronutrientes y conocer tus necesidades calóricas para no excederlas. Comer alimentos ricos en fibras que tienen un alto poder saciante y vegetales frescos. Junto a ellos alimentos ricos en ácidos grasos omega3, pescado azul, frutos secos, huevos, aguacates repletos de nutrientes imprescindibles para tener un metabolismo flexible y con capacidad de adaptación.

También puedes optar por incrementar tu consumo de proteínas que también son más saciantes. Durante más 20 años de investigaciones se ha comprobado que incrementar las proteínas en la dieta regular tiene un efecto natural en la reducción de grasa y del perímetro abdominal.

Muévete bien. Si tu trabajo requiere que estés sentado durante horas, aprovecha cualquier momento para levantarte, caminar o hacer unos 10 burpees o sentadillas. Siempre que puedas evita las escaleras eléctricas o mecánicas y los ascensores, cada escalón que subes es un paso más para tener un abdomen más sano.

Practica ejercicio diariamente. Si tienes 60 minutos al día para entrenar, no lo dudes. Si el ejercicio es intenso tendrás tus beneficios asociados, no solo mejorarás la condición aeróbica si no que tu resistencia muscular mejorará y dependiendo del tipo de entrenamiento que hagas mejorarás otras características: fuerza, velocidad, potencia, elasticidad, movilidad, coordinación, agilidad, precisión, etc

Hidrátate bien. Mantener los niveles de agua apropiados dentro del cuerpo es fundamental no solo para eliminación de residuos tóxicos en el cuerpo y la hidratación celular, sino que los minerales ayudan a mantener un balance apropiado de tu organismo para la segregación de hormonas relacionadas con la quema de grasa, así como la oxidación de esta para transformarla en energía.

Además, puedes combinar con bebidas que tienen relación con la quema de grasa como té verde del que se han hecho varios estudios sobre la influencia de las catequinas que posee y el perfil lipídico de una persona, además de influencia en la reducción de grasa abdominal y triglicéridos.

Evita el estrés. Una forma de controlar el estrés es precisamente haciendo ejercicio ya que las endorfinas segregadas por tu cuerpo no solo te harán sentir mejor sino también reducirán los niveles de estrés así como los niveles de cortisol en la sangre.

También puedes utilizar la meditación y técnicas de respiración para mantener el estrés alejado de tu cuerpo.

Cuida tu hígado. El hígado es fundamental para mantener el cuerpo limpio, también sintetiza las proteínas y produce sustancias que favorecen la digestión. Más de 600 funciones realiza esta verdadera central nuclear biológica. Si no está en óptimas condiciones tu energía no fluirá adecuadamente.

Duerme bien.  Nuestro metabolismo está diseñado para aprovechar las horas de sueño para regenerar células y músculos. Además, mantenerte más horas despierto no solo aumentará tu estrés, también generará más cortisol (recuerda que el cuerpo tiene más receptores de cortisol en la zona abdominal) que se encarga de abrirte el apetito. Esto significa que en vez de estar durmiendo y sin alimentos (ósea en ayuno) en el cuerpo y usando tu grasa de reserva como energía, posiblemente estés comiendo más y dándole energía a tu cuerpo evitando que use la grasa abdominal almacenada.

Evita el azúcar. Es una de las razones por las que encontramos tantos problemas metabólicos y de obesidad en la población ya que si se consume en exceso el hígado no puede procesarlo por completo y se activan mecanismos del cuerpo que la convertirán en grasa. No solo eso, sino que también provoca resistencia a la insulina al estar circulando ésta continuamente por el cuerpo tratando de reducir el nivel de glucosa a los niveles homeostáticos que nos permiten vivir. El azúcar es adictivo como se ha demostrado en muchos experimentos con ratones y humanos.

Como quemar la grasa abdominal

A través de los entrenamientos interválicos de alta intensidad o HIIT.

Existen una gran cantidad de estudios sobre este tipo de entrenamiento, por ejemplo, un estudio comparativo entre el entrenamiento aeróbico y el HIIT demostró la eficacia de este último para perder grasa subcutánea. Los que realizaron HIIT perdieron durante el tiempo de estudio 13.9mm mientras que los que realizaron aeróbicos 4.5mm: a efectos prácticos, los HIIT obtuvieron 3 veces mejores resultados.

Además, la quema de grasa no termina con el tiempo que has dedicado al ejercicio ya que el cuerpo requiere mucho más tiempo para recomponerse a nivel bioquímico, a pesar de que ya hayas recuperado el aliento. Este efecto metabólico es conocido como EPOC o efecto afterburn.

Esto sucede por estas tres razones:

  • Durante los HIIT el cuerpo segrega hormonas diferentes que en otros tipos de entrenamiento. Entre estas destacan la hormona del crecimiento y la testosterona, que tienen como parte de sus funciones metabolizar la grasa de una manera diferente y más efectiva.
  • Cambios en la función mitocondrial, que son las encargadas de procesar la energía intracelular (en otras palabras, produce cambios ahí justo dónde se origina la energía que usan las células y que es el centro de energía de nuestro organismo en general).
  • Induce al efecto afterburn.

No todo es HIIT. Tu cuerpo agradecerá que combines en una semana varios tipos de entrenamiento porque es importante tener lo que se conoce como flexibilidad metabólica. Si tienes suficiente musculatura, muchas mitocondrias y un metabolismo basal elevado gracias a los HIIT, ahora tu entrenamiento de carrera te cundirá más. Además, no todo es perder grasa, trabajar con variabilidad y a diferentes intensidades es lo óptimo para estar sano y tener una buena recuperación muscular.

Para conseguir los objetivos anteriores puedes llevar a cabo un entrenamiento semanal que combine sesiones de CrossFit, Boxeo y Pilates Hit salpimentadas con alguna sesión de Yoga.

Todos los principios, conocimientos y prácticas expuestas en este artículo son los que se utilizan a nivel personalizado en las consultas de Psiconeuroinmunología Clínica que tienen unos resultados espectaculares no solo para la prevención de enfermedades metabólicas si no para la mejora incluso reversión de patologías crónicas como son todas las derivadas del amplio espectro del Síndrome Metabólico.

Fuente: Golden Health Box.

 

 

 

Grasa abdominal: cómo gestionarla (primera parte)

 

 

 

Por una variedad de factores es posible acumular grasa subcutánea debajo de la piel y también grasa abdominal visceral.

 

La grasa visceral es mucho más nociva que la subcutánea ya que tiende a aumentar cuando nuestro organismo empieza a tener problemas para metabolizar la entrada masiva de nutrientes, principalmente carbohidratos, acumulándose alrededor de órganos vitales como son el hígado, corazón, páncreas, intestino, estomago que suponen el paso previo a tener un hígado graso, un corazón graso o un páncreas graso. El problema es que este tipo de grasa es mucho más capaz que la grasa subcutánea de producir sustancias proinflamatorias, generando un estado que nos predispone a diversas patologías como la obesidad, el síndrome metabólico, la diabetes mellitus, arterioesclerosis, hipertensión o los trastornos inmunitarios.

 

¿Por qué se acumula la grasa abdominal?

 

  1. Genética y epigenética: la grasa corporal varía genéticamente en distintas partes del cuerpo, también lo hace en función del sexo de la persona: los hombres no acumulan la grasa exactamente en el mismo lugar que las mujeres La genética desempeña un papel importante en la relación con el nivel de saciedad de cada individuo. La epigenética, que, en resumen, es la mayor o menor predisposición a la expresión de determinados genes debido a las condiciones ambientales (hábitos de vida, contaminantes ambientales, factores sociales que afectan a nuestro nivel de estrés, etc) son absolutamente determinantes en todo esto. La genética carga el arma y la epigenética la dispara. Las personas que por genética/epigenética tienden a comer más, también tienden a acumular más grasa abdominal. Además, si en la familia varios integrantes acumulan grasa abdominal, es posible que también tengas esta tendencia: los hábitos se copian.
  2. Estrés: Es la respuesta natural del cuerpo que tiene una función importante en nuestro organismo para la supervivencia diaria, pero que mantenida durante mucho tiempo genera problemas en la salud. El ser humano está preparado para el estrés agudo, pero no para una hipoteca durante 30 años. En lo que respecta a la grasa abdominal, el estrés estimula la producción de la hormona cortisol que es una hormona lipogénica de manera que tiende a almacenar la energía en los adipocitos en forma de grasa. Es lógico, el cuerpo te prepara para la batalla que tiene por delante que en este caso es soportar ese estrés que genera tu hipoteca y para la que la genética no está preparada.
  3. No dormir lo suficiente: Dormir es de importancia fundamental para el organismo. Con unas horas apropiadas de sueño el cuerpo puede enfocarse solo en recuperarse de la actividad del día anterior y gastar energía en la regeneración de los órganos y la musculatura. La falta de sueño reduce el nivel de la hormona leptina, que señaliza en el cerebro la sensación de saciedad, y aumenta la hormona grelina que en situaciones normales es la encargada de estimular el hambre porque estimula el apetito. El hecho es que la grelina es también una hormona indispensable para mantenernos despiertos. De ahí que las personas que duermen poco o los trabajadores en turnos de noche suelen tener más apetito. Los estudios indican que las personas que duermen solo 6 horas diarias tienen hasta un 27% mayor riesgo a tener obesidad que aquellas que duermen alrededor de 9.7 horas.
  4. Mala alimentación: Una alimentación basada en productos comestibles (que no por ello saludables) en vez de alimentos reales, como son los carbohidratos refinados y pobres en grasas insaturadas es una de las causas principales no solo de la acumulación de la grasa abdominal sino también de la obesidad en general. Entre los alimentos que pueden causar obesidad encontramos:
  • Los alimentos procesados
  • Las harinas
  • Los azucarados
  • Las frituras
  • Los enlatados
  • Los refrescos

Con una alimentación que esté basada en carbohidratos saludables, como verduras y frutas, y una cantidad adecuada de grasa de la buena, como la que puedes encontrar en el pescado, el aguacate, olivas y huevos, así como proteínas provenientes especialmente de carne de ave y huevos enteros se da un gran paso para evitar acumular grasa abdominal.

  1. Hormonas: El cóctel hormonal que nos lleva a la obesidad es complejo. De ahí que pensar que el ser humano se rige por las leyes de la termodinámica (calorías que entran calorías que salen) en vez de por las leyes de la biología es reduccionista y poco acertado. La actividad tiroidea, la sensibilidad a la insulina, la liberación y sensibilidad tanto a las hormonas orexigénicas como la grelina o anorexigénicas como la leptina, la relación testosterona-estrógenos o el número de hormonas del estrés son algunos de los protagonistas que toman parte en la regulación del peso. En general para que la regulación hormonal sea óptima nos basta con cumplir los apartados anteriores: Come comida real, muévete y duerme las horas que toca y por la noche.
  2. Bebidas alcohólicas: El consumo de bebidas alcohólicas potencia la ganancia de grasa abdominal cuando se combina con los factores mencionados anteriormente.
  3. Sedentarismo: La falta de actividad física hace que nuestro metabolismo sea más lento y, por tanto, el gasto calórico sea menor. El ser humando durante su evolución ha estado en constante movimiento y solo en este último siglo se ha revertido dicha conducta, no tenemos motivos para movernos y por tanto no tendemos a hacerlo. El movimiento es una herramienta indispensable para tener una buena salud hormonal, para dormir mejor y por supuesto para generar músculo y tener un organismo caro de mantener que no se puede permitir acumular tantas reservas. El ejercicio es una de las mejores maneras de mantener el metabolismo activo y quemar grasa. Existe una relación directa entre los entrenamientos de alta intensidad por intervalos y la pérdida de grasa abdominal.

 

Ese compañero indeseable: la celulitis (segunda parte)

¿Qué factores intervienen en la aparición de la celulitis? De forma enunciativa, porque da para varias tesis doctorales, los factores que inician, desarrollan y cronifican la celulitis son:

  • Sedentarismo: no solo la falta de ejercicio como actividad si no la inmovilidad durante muchas horas a lo largo del día en nuestros puestos de trabajo. Nuestro cuerpo, cuando no está dormido, tiene sensores de toda índole que detecta la inmovilidad como una situación extraña y envía al sistema inmune a detectar porqué ocurre esto produciendo inflamación. El ser humano en su origen se desarrolló para moverse y nuestra forma de vida actual es todo lo contrario. Aquí tenemos la primera pauta para mejorar: no pases más de media hora inmóvil, basta con levantarse y moverse un poco durante dos minutos, tu sistema inmune captará el mensaje y volverá a la tranquilidad. Por supuesto haz actividad física, si es posible diaria, en la que ejercites tu musculatura, verdadero regulador metabólico, de forma vigorosa.
  • Nutrición: ¡Aquí viene lo que más nos duele! Lo siento, pero determinados “alimentos” actúan como bombas de relojería en nuestro organismo. Dietas ricas en carbohidratos refinados, lácteos, pobres en fibras y vegetales, poco variada, azúcares que están en prácticamente el 100% de las comidas y bebidas procesadas son gran parte de nuestro problema y también de nuestra solución. En posteriores posts hablaremos de la manera de alimentarse a la que debe tender el ser humano para recuperar su óptimo funcionamiento biológico como consecuencia de su evolución. No podemos olvidar de dónde venimos, nuestro metabolismo, nuestra genética, nuestra biología en general es muy tozuda y recuerda muy bien sus orígenes y en 10.000 años hemos cambiado muy poco genéticamente.
  • Disruptores hormonales: Son sustancias químicas que nos rodean en nuestro día a día: plásticos, gases inhalados, detergentes, cremas de todo tipo, metales pesados (mercurio, plomo, arsénico, cadmio) que están presentes en multitud de sustancias con las que interactuamos y en muchas ocasiones ingerimos. Estos disruptores producen alteraciones en el normal funcionamiento hormonal que producen en nuestro organismo todo tipo de desajustes. ¿Son evitables? Desde luego son reducibles, cuanto más alejados de agentes contaminantes estemos nuestro sistema endocrino más a salvo estará. Este da para varios posts, pero quedaros con la idea de que acciones tan inocuas como es cepillarse los dientes, maquillarse o poner crema para la protección solar no son inocuas para el organismo dependiendo de con qué sustancia lo hagas.
  • Tratamientos médicos: determinadas terapias de largo plazo afectan de manera constante al hígado que es nuestra fábrica interna con más de 600 diferentes funciones siendo una de ellas la desintoxicación del organismo. Si estamos permanentemente tomando con medicamentos aparentemente inocuos como el ibuprofeno, paracetamol, antiinflamatorios, estatinas, antidepresivos es muy difícil que el hígado desintoxique completamente dejando parcelas del organismo peor tratadas ya que no son vitales, como es el efecto que produce en la piel con la celulitis. Por otro lado, en el caso que nos ocupa los tratamientos anticonceptivos son claramente inductores de niveles de progesterona y estrógenos no regulados naturalmente que pueden provocar efectos sobre el organismo similares a los disruptores endocrinos.
  • Trastornos afectivos, estrés crónico, ansiedad, estados depresivos, nerviosismo: Creo que aquí el que más y el que menos puede adscribirse a alguno de ellos. Todos son de activación psicológica y conductual pero que irremediablemente tienen un reflejo en nuestra fisiología. Uno es capaz de sentir físicamente los efectos de una película de terror, imaginad cuando encima no es una película, es tu vida real: un problema en el trabajo, con tu pareja, con tu hipoteca, etc, etc produce una cascada hormonal y neurológica que se traduce en un anormal funcionamiento fisiológico cuando se instaura de manera crónica. La evolución nos ha preparado muy bien para el estrés agudo, un depredador que quiera atacarnos nos hace luchar o huir, pero es de corta duración. La naturaleza no nos ha preparado para una hipoteca que puede tenernos en vilo 30 años. ¿Se puede actuar? Claro que sí, primero siendo conscientes de este hecho que no es poco y luego existen multitud de actividades, acciones y actitudes que modulan, limitan e incluso anulan esos efectos. Desde tener una red de amigos, familiares en donde te sientas cómodo y querido, y esto es algo en nuestra sociedad occidental no es tan frecuente, en España más porque somos de una cultura muy social, pero en otros países de Europa el individualismo triunfa y genera soledad, aislamiento y todos los efectos secundarios que hemos comentado. Por otro lado, el ejercicio físico es un estupendo modulador del estrés, sin que sea necesario llegar a la extenuación, el yoga es un magnífico bálsamo, la meditación, el mindfulness y aunque parezca extraño la nutrición es de gran ayuda. Hay alimentos que te sumen en tu pozo y otros que ayudan a salir de él. Al final tu cuerpo utiliza los nutrientes para generar todo tipo de sustancias útiles para su regulación. Por ejemplo, del aminoácido triptófano, que es esencial y por tanto debe provenir de la dieta, es el precursor de la serotonina que es un neurotransmisor cuya carencia está estrechamente relacionada con estados depresivos, falta de autoestima, ansiedad, miedo, nerviosismo. El triptófano está en ciertos nutrientes, el huevo es uno de ellos. Con la forma de comer actual, poco variada y ultraprocesada con gran cantidad de carbohidratos refinados es fácil tener carencias nutricionales que impiden la normal regulación biológica.
  • Alto nivel de radicales libres: Son estos inevitables para lo cual el organismo se provee de gran cantidad de antioxidantes que es capaz de generar y en otros casos necesita aportarlo con la dieta como es el caso de las vitaminas y determinados minerales. Nuevamente volvemos al punto de la alimentación que no quiero repetir, ya sabéis que es clave. El tabaco es un generador de radicales libres de primer orden, no digo más.

 

Como veis nuestro compañero de viaje ha llegado porque estamos haciendo cosas inadecuadas, que cada cual revise en qué está más metido y que se ponga manos a la obra cambiando hábitos y estilos de vida. En Golden Health Box podemos ayudarte y personalizar tu situación con nuestras consultas de Psiconeuroinmunología clínica.

¡Os esperamos!

 

Fuente: Golden Health Box 

Ese compañero indeseable: la celulitis (primera parte)

Acompaña al más de 85% de las mujeres. Y es un compañero que nadie quiere tener.

Es un problema de cierta complejidad, pero se puede prevenir, ralentizar y en cierta medida revertir, pero es necesario conocer qué es, cómo y porqué aparece y de qué manera nos lo quitamos de encima.

 

En la aparición de la celulitis intervienen múltiples factores, todos ellos modulables, basados en gran medida en los hábitos y estilos de vida. Las hormonas siempre juegan un papel en todo ello, pero hasta en ellas se puede actuar. La genética interviene en todo proceso biológico, pero en este caso juega un papel muy poco importante, es básicamente una cuestión epigenética, esto es: ambiental y como nuestra forma de vida hace que determinados genes se expresen cuando no deberían hacerlo. En nuestro ADN tenemos todo el potencial destructivo para padecer casi cualquier enfermedad, pero nuestra forma de vida, a veces acertada y otras no tanto, hacen que dichos genes no lleguen nunca a expresarse.

La celulitis empieza con un deterioro de la dermis de manera que los capilares y vasos linfáticos se dilaten haciendo que la sangre permanezca más tiempo en ellos aumentando su permeabilidad. Da lugar a edemas en el tejido conjuntivo subcutáneo que poco a poco va modificando el tejido adiposo que existe de forma natural bajo la dermis formando unos islotes que no se distribuyen homogéneamente deteriorando el drenaje linfático acumulándose todos los desechos metabólicos, que de otra manera serían evacuados, tensionando la matriz de tejido conjuntivo formado por colágeno y elastina produciendo su deformación que termina teniendo como resultado esa indeseable “piel de naranja” que incluso puede llegar a doler al producirse la compresión de las terminaciones nerviosas sensitivas. No tiene por qué ser una patología derivada de la obesidad en particular, de hecho, muchas mujeres la padecen estando en normopeso aunque si es cierto que el sobrepeso y la obesidad es un factor con una clara correlación con la existencia de celulitis.

Además, los adipocitos (células del tejido adiposo) tienden a hipertrofiarse y siendo el tejido adiposo un órgano endocrino es capaz de emitir hormonas y crear un ambiente inflamatorio al que acuden nuestras defensas. Estas defensas al no encontrar un enemigo real, ya que no hay ningún tipo de infección, se asientan en la zona creando lo que se denomina una inflamación de bajo grado que sin suponer una respuesta aguda potente que nos genere incapacidad por fiebre, dolor y otra sintomatología si es cierto que produce síntomas más sutiles y un continuo gasto de energía que podría ser utilizada para otras cosas dentro de nuestro quehacer diario.

¿Qué factores intervienen en la aparición de la celulitis? Te lo contaremos en nuestro próximo artículo.

 

Fuente: Golden Health Box

 

 

Los antibióticos no solo son malos para la flora intestinal

El abuso de antibióticos aumenta la resistencia de las bacterias. Además, tiene efectos negativos sobre la flora intestinal e incluso, según un reciente estudio del MIT, puede minar el sistema inmune.

Los antibióticos no solo atacan a las bacterias intestinales patógenas, sino también a las beneficiosas. Por eso, tras un tratamiento, la flora entérica es menos diversa que antes. Además, el restablecimiento completo de la flora puede requerir mucho tiempo. Todos ellos motivos para utilizar antibióticos solo cuando es verdaderamente necesario.

Menos defensas

Hace poco ha aparecido el que quizás sea otro argumento para ser parcos en el uso de antibióticos. Un estudio con ratones del MIT y la Universidad de Harvard ha demostrado que los antibióticos obstaculizan el funcionamiento del sistema inmune de diferentes maneras. Así, estas sustancias pueden reducir en ratones la capacidad de las células inmunes de matar bacterias.

Más aún: los antibióticos pueden proteger a los patógenos bacterianos modificando el entorno bioquímico del agente patógeno. El estudio está publicado en Cell Host & Microbe.

Cambios sistémicos en los metabolitos

Un estudio previo del MIT ya había demostrado que los metabolitos pueden influir en la sensibilidad a los medicamentos de las bacterias. Los metabolitos son pequeñas moléculas que las células liberan como productos intermedios de reacciones metabólicas. En este nuevo estudio, se trató a ratones que sufrían una infección de bacterias E. coli con un antibiótico muy frecuente: el ciprofloxacino.

Los investigadores constataron que el antibiótico causaba modificaciones sistémicas en los metabolitos. Y, al contrario de lo que se esperaba, no por influir en la microbiota, sino por actuar directamente sobre el tejido del ratón. Una investigación más profunda demostró que los metabolitos que liberaban las células del ratón hacían más resistente a E. coli frente al ciprofloxacino.

Además, los antibióticos también debilitaban la función inmunitaria inhibiendo la actividad respiratoria de las células inmunes. Esto hacía que los macrófagos estuvieran en peores condiciones de atacar y fagocitar las bacterias E. coli. Dicho de otro modo: el antibiótico puso en marcha en este estudio toda una serie de cambios que van precisamente en contra de la terapia.

Aún se necesitan más estudios para poder traducir estos hallazgos en terapias para el ser humano pero, debido al aumento de la resistencia, los investigadores consideran extremadamente importante comprender los muchos efectos que un tratamiento puede provocar.

Probióticos

Es aconsejable recomendar siempre una cura con probióticos después de consumir antibióticos para volver a reforzar la flora intestinal. En función de la edad de su cliente y demás condiciones físicas (¿está bien la pared intestinal?, ¿qué tal va la digestión?), hay diferentes formas de probióticos para restablecer la flora intestinal.

Conclusión

Los antibióticos son útiles para ayudar a combatir infecciones bacterianas difíciles. Sin embargo, también vuelven menos diversa la flora intestinal y posiblemente pongan en marcha toda una serie de cambios que van justo en contra de la terapia. En este estudio, los antibióticos protegieron a las bacterias de E. coli modificando el entorno bioquímico, lo cual volvió menos eficaces a las células inmunes de los ratones. Hace falta (y es deseable) más investigación, en vista del aumento de la resistencia frente a los antibióticos.

Fuentes: Natura Foundation

La vitamina D ayuda a reparar los vasos sanguíneos

 

En los últimos años se ha sabido que la vitamina D influye, entre otros, en nuestras defensas, nuestro estado de ánimo, la división celular y el control del dolor. En un reciente estudio, una nueva función ha salido a la luz: la reparación de los vasos sanguíneos.

 

Científicos de la Universidad de Ohio han investigado por primera vez la influencia de la vitamina D sobre las células endoteliales del sistema cardiovascular con ayuda de la nanotecnología. Las células endoteliales
recubren las paredes de nuestro aparato circulatorio. Su hallazgo principal ha sido que la vitamina D puede
reparar los daños en los vasos provocados por la hipertensión, la diabetes y la aterosclerosis.
Además, los científicos han descubierto que la vitamina D es un fuerte estimulante del nitrógeno, una molécula importante a la hora de evitar coágulos en el torrente sanguíneo. Por otra parte, se ha visto que la vitamina D reduce el estrés oxidativo en el sistema cardiovascular y el riesgo de infarto.

Aumento del riesgo de cardiovasculopatías

En un estudio anterior ya se había descubierto que la falta de vitamina D está asociada con el aumento del
riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Este dato incitó a los investigadores a estudiar con nanotecnología por qué la vitamina D podría ser buena para nuestro aparato circulatorio.
Según ellos, en estos momentos no se conoce prácticamente ningún mecanismo (además de ahora la vitamina D) que pueda reparar las células endoteliales de los vasos sanguíneos. Por tanto, consideran que la vitamina D es una solución muy asequible, ya que no hay que desarrollar ningún costoso medicamento.

¿Cuánta vitamina D necesitamos?

Podemos fabricar la vitamina D nosotros mismos a partir de la luz solar. Es más, con una suficiente exposición al sol la producción endógena es muchas veces mayor de lo que puede ser absorbido a través de la alimentación. No obstante, en los Países Bajos el sol es lo bastante fuerte para producir vitamina D en la piel solo desde mayo hasta septiembre. Las únicas fuentes alimenticias con una cantidad relativamente alta de vitamina D son el pescado azul y el aceite de hígado de bacalao.
La cantidad diaria recomendada en los Países Bajos está basada en el mantenimiento de un valor en sangre de 30 nmol/l de media. Por desgracia, los neerlandeses no lo alcanzamos. Los habitantes de ciudades del norte (no solo de los Países Bajos, sino a nivel mundial) tienen una media de 20 nmol/l. Compárese con la de los cazadores recolectores de cerca del ecuador: estos tienen un nivel en sangre de vitamina D que ronda los 115 nmol/l. En consecuencia, los valores naturales son unas seis veces mayores que los de los urbanitas. Por varios motivos, la terapia ortomolecular recomienda un valor sanguíneo de al menos 80 nmol/l. Ni la CDR ni la suplementación recomendada por el Consejo de Salud de los Países Bajos bastan para alcanzarlo. Hay mucha diferencia en función del cliente, pero las dosis tienen que estar a un mínimo de 45-50 μg diarios para llegar a los 80 nmol/l. La cantidad de vitamina D en la sangre se puede averiguar fácilmente con un análisis hematológico.

¿Vitamina D2 o D3?

La vitamina D existe en diversas formas: de D1 a D5. De estas, solo se suplementan las vitaminas D2 y D3. Es preferible la D3porque esta forma tiene, con mucha diferencia, la mayor capacidad de fijarse a los receptores celulares, por lo que es mucho más efectiva que la D2.

Conclusión:

La vitamina D3 hace mucho más que mantener sanos huesos y dientes. Así, un estudio reciente con
nanotecnología demuestra que la vitamina D desempeña un papel importante en la reparación de las células endoteliales del sistema circulatorio dañadas por enfermedades cardiovasculares. Lamentablemente, el nivel en sangre de vitamina D de las personas que viven en ciudades es por lo general demasiado bajo. Por este motivo, sobre todo en invierno, es muy recomendable la suplementación.

 

Fuente: Natura Foundation

Aliviar los trastornos de ansiedad con GABA.

Un trastorno de ansiedad no es algo que asociemos a primera vista con lo que comemos.

 Y, sin embargo, la dieta y la suplementación pueden marcar una gran diferencia en la reducción o incluso en la prevención de la ansiedad. Sobre todo parece ser importante el GABA.

El ácido gamma-aminobutírico (GABA) es un neurotransmisor de nuestro sistema nervioso central (SNC) que se encuentra en gran parte de nuestro cerebro. Los neurotransmisores son sustancias mensajeras que posibilitan la comunicación entre diferentes células nerviosas (neuronas). Para encontrarnos bien, es importante que haya un equilibrio entre los neurotransmisores excitatorios y los inhibitorios.

Trastornos de ansiedad y GABA

El GABA es el neurotransmisor inhibitorio más importante, y garantiza el equilibrio natural al mantener bajo control los neurotransmisores excitatorios hiperactivos, especialmente el glutamato. Esto reduce la hiperexcitabilidad del SNC y previene afecciones neurológicas y psiquiátricas como los trastornos de ansiedad.

Hablamos de un trastorno de ansiedad cuando alguien siente una angustia que no está en proporción con las circunstancias. Se ha demostrado que el déficit de GABA aumenta considerablemente las probabilidades de desarrollar un trastorno de ansiedad, mientras que, inversamente, una concentración óptima de esta sustancia protege contra la ansiedad.

Conseguir un buen nivel de GABA

Para aliviar los trastornos de ansiedad, se puede alcanzar el nivel deseado de GABA con medicación. Sin embargo, la desventaja de muchos medicamentos, como las benzodiazepinas, es que tienen efectos secundarios indeseados, como pérdida de concentración y somnolencia.

Otra posibilidad es tomar GABA en forma de suplemento alimenticio, lo cual también suele producir resultados positivos sin los efectos secundarios indeseados. Cabe señalar al respecto que aún no está claro cuál es el mecanismo de la influencia positiva de la suplementación. Lo cierto es que (aún) no hay indicios de que el GABA llegue al cerebro, es decir, que atraviese la barrera hematoencefálica. Sobre ello se están realizando muchos estudios.

Fuentes alimentarias

Por supuesto, tampoco debemos olvidarnos de la dieta como proveedor natural de los componentes del GABA. Fabricamos GABA a partir del aminoácido ácido glutámico con ayuda de un cofactor: la vitamina B6 (fosfato de piridoxal). Estos componentes están presentes en un patrón alimenticio sano y variado, con verduras (de hoja) verdes, tomates, habas, habas de soja, cebollas, huevos de corral, frutos secos crudos y semillas.

El neurotransmisor GABA ayuda a reducir los trastornos de ansiedad o incluso a prevenirlos. Si la concentración de GABA en el cerebro es demasiado baja, es preferible usar un suplemento (por la ausencia de efectos secundarios). Además, un patrón alimenticio sano y variado contribuye a tener suficiente GABA en el cerebro.

 

Fuente: Natura Foundation 

 

 

 

 

Cortisol, testosterona y estrógenos.

 

 

GRASA VISCERAL/ABDOMINAL = EXCESO DE CORTISOL

 

El cortisol activa la LPL (lipoproteína lipasa), encargada final de la acumulación de grasa. Las células grasas viscerales tienen más receptores de corticoides, y por tanto mayor cortisol en sangre provocará una mayor acumulación de grasa en esta zona.

Si estás delgado pero acumulas grasa en el abdomen, el foco debería ser reducir cortisol: controlar el estrés y especialmente dormir.

Un estudio muestra que al dormir 8.5 horas se pierde el doble de grasa que al dormir 5.5 horas, a la vez que se reduce casi a la mitad la pérdida de musculatura, con la misma dieta hipocalórica.

Esto se debe no solamente a la reducción del cortisol, sino también al aumento de la hormona de crecimiento, que alcanza su máximo nivel por la noche.  La hormona de crecimiento inhibe parcialmente la acción del cortisol y facilita la quema de grasa visceral.

 

TRÍCEPS Y PECHO = POCA TESTOSTERONA

Bajos niveles de testosterona o un exceso de aromatización (conversión de testosterona a estrógeno) están relacionados con la acumulación de grasa en el pecho del hombre.

Pero en realidad la testosterona, de manera similar a la hormona de crecimiento, reduce la acumulación de grasa a nivel general.

La testosterona lucha constantemente con el cortisol, es su antagonista. Mientras que el cortisol activa la LPL (acumulación de grasa), la testosterona la inhibe.

 

GRASA GLUTEOFEMORAL = EXCESO DE ESTRÓGENO

En términos generales es cierto. De hecho, el inicio de la menopausia cambia en muchas mujeres su patrón de acumulación de grasa. El descenso de estrógeno hace que la grasa pase del cuerpo inferior al cuerpo superior. De pera a manzana.

Pero echarle toda la culpa al estrógeno es excesivamente simplista. La relación es mucho más compleja, y habría que hablar (entre otras cosas) del equilibrio estrógeno/progesterona y su interacción con otras hormonas.