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Ejercicio y energía desde la perspectiva evolutiva. (Primera Parte)

 

Desde un punto de vista evolutivo, el ejercicio tiene una influencia indispensable en el suministro de energía. Dentro de la psiconeuroinmunología clínica, la energía y su distribución tienen un papel central en la explicación y el abordaje de enfermedades y dolencias. En este artículo PNI profundizamos en el tema.

 


Aspectos evolutivos del ejercicio

El ejercicio físico forma parte de la vida humana ya desde el principio de la evolución. Los primeros homínidos como el austrolapiteco recorrían distancias relativamente cortas, mientras que el posterior Homo erectus andaba principalmente grandes distancias. Las personas de esta especie cazaban caza mayor, como elefantes, alces y uros. Hombres y mujeres, que cazaban en batida, eran capaces de caminar durante horas y correr hasta que el animal perseguido quedaba tan extenuado que caía casi espontáneamente. Para ello, los cazadores tenían que superar una serie de desafíos metabólicos. Sus características principales eran, por ejemplo, una buena termorregulación, teleoanticipación, desintoxicación eficaz de los productos de desecho metabólicos, distribución eficiente de las fuentes de energía, mantenimiento de la sangre, tejidos y niveles minerales del cuerpo y una forma de tomar decisiones que se adaptaba a su estilo de vida.

Estos desafíos exigían mucho del ser humano de entonces, pero al mismo tiempo proporcionaban éxito en la supervivencia, determinando con ello su evolución. El ser humano actual debe agradecerles su forma de desplazarse bipedestada, una piel sin pelo, glándulas sudoríparas (¡cuatro millones!) y una neuroanatomía dopaminérgica. También se volvió más corto el intestino, menor la masa muscular, más pequeño el dedo gordo del pie y mayor el almacenamiento de grasa en el tejido adiposo. Todas estas adaptaciones hicieron posible que los órganos internos y el aparato locomotor utilizasen menos energía, pudiendo así aumentar de tamaño el cerebro del Homo erectus hasta alcanzar el formato cerebral del Homo sapiens actual.


La actividad física como función del entorno vital

El ser humano posee más de seiscientos músculos. Incluso cuando no están activos, son responsables de aproximadamente el 25% de la energía que se consume en reposo. El metabolismo de los músculos reacciona inmediatamente al uso: solo si se estimulan con regularidad pueden seguir haciendo bien su tarea. Cuando no se utilizan los músculos, aunque sea por poco tiempo, la consecuencia es una pérdida funcional y, en casos extremos, incluso su atrofia.

El cuerpo humano no evolucionó en el entorno seguro y poco estimulante de los gimnasios o los campos de fútbol. Al igual que ocurre con otros mamíferos, el cuerpo humano evolucionó en la lucha por la supervivencia. En todos los estadios de la evolución, el ser humano ha tenido que moverse para conseguir comida cazando, recolectando o buscando agua. En caso de que el alimento o el agua no fuesen fáciles de obtener en el entorno, la gente tenía que recorrer distancias enormes para poder satisfacer estas necesidades. En las actuales poblaciones de pescadores/cazadores-recolectores estas condiciones siguen siendo las mismas.  Las observaciones que se han hecho de estos pescadores/cazadores-recolectores modernos permiten estimar la cantidad de ejercicio físico diario que hacía el ser humano antiguamente. Sobre la base de esos estudios se ha establecido que el cazador-recolector medio se movía una media de 30-40 km o entre cinco y seis horas al día.  No obstante, no lo hacía si no era absolutamente necesario, solo cuando faltaban fuentes de energía. Este dato da pie a la legítima hipótesis de que la cantidad media de ejercicio tiene que ser dividida en días en que se hace muchísimo y días con apenas nada. Pero cuando los seres humanos se ponían en movimiento, eran capaces de persistir durante muchísimo tiempo.

En la actualidad existen todavía poblaciones de pescadores/cazadores-recolectores que caminan por terrenos muy difíciles y hacen más de 80-100 km al día.  La cantidad media de ejercicio físico del ser humano occidental actual está muy por debajo. En el último par de milenios, ha disminuido radicalmente. A la hora de buscar un entorno vital adecuado para el ser humano hay que echar mano de las «condiciones de existencia» de nuestros ancestros. ,  ,   Ellos vivieron por mucho tiempo en un periodo en el que tenían que estar en alerta permanente ante toda clase de amenazas. Depredadores, hambre y enfermedad eran una realidad diaria a la que el ser humano se enfrentaba 24 horas al día. Sin embargo, ese entorno estresante no producía nunca epidemias de enfermedades occidentales como la depresión, la obesidad y otras de las llamadas enfermedades de la abundancia. Una importante razón para esto se halla precisamente en la actividad física que es inevitable en la lucha por la supervivencia. Esta actividad física se da en las poblaciones modernas de pescadores/cazadores-recolectores. En consecuencia, su condición física es muchísimo mejor que la del ser humano occidental actual. La cantidad de ejercicio físico de los pescadores/cazadores-recolectores modernos está aproximadamente al mismo nivel que en el Paleolítico. En comparación con los pescadores/cazadores-recolectores, la cantidad diaria de ejercicio físico en los países occidentales es aproximadamente un tercio del consumo de energía.

 

 

La dieta Pioppi

Pioppi es un pueblecito del sur de Italia que cuenta con 197 habitantes. Allí la gente lleva una vida
sencilla y sana, pero también larga. No hay supermercados ni tampoco gimnasios. Sus habitantes
comen rico y sano, y todos los días disfrutan de una copa de vino (tinto). El libro The Pioppi
diet contiene un plan de estilo de vida basado en esto que, según los autores, mejora la salud en
21 días y reduce los riesgos de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, entre
otras patologías.
Sus autores son el cardiólogo Dr. Aseem Malhotra y el documentalista Donal O’Neill. Juntos ya
habían realizado The big fat fix, una película rodada en Pioppi. El Voedingscentrum (el centro
neerlandés de información sobre alimentación) afirma que no se han realizado estudios científicos
sobre los efectos para la salud de la dieta Pioppi ni de sus consecuencias a largo plazo. Además, al
Voedingscentrum le preocupan especialmente la limitación de la cantidad de carbohidratos y el
mayor uso de huevos, carne roja y grasas (saturadas) como el aceite de coco. ¿Qué es
exactamente esta dieta y cómo ha saltado Pioppi a la palestra?
Pioppi y Keys
Este pueblecito fue conocido en primer lugar por ser donde vivió el investigador nutricionista Dr.
Ancel Keys durante cuarenta años (hasta su muerte). Sus estudios sobre las costumbres
alimentarias de este pueblo formaron la base de la dieta mediterránea moderna, que él puso en el
mapa para el resto del mundo. Además, Keys se hizo conocido por el Estudio de los siete
países, una investigación que estableció un vínculo entre la grasa saturada y el riesgo de
enfermedades cardiovasculares.
Los autores de la dieta Pioppi rebaten en su libro estos hallazgos acerca de la grasa saturada, y
escriben que el estudio de Keys «configuró la base de nuestra interpretación moderna, pero
equivocada, de la dieta mediterránea tradicional». Con esto van también en contra del
Voedingscentrum, que señala que el consenso científico sigue afirmando que sustituir la grasa
saturada por insaturada baja el nivel de colesterol LDL, reduciendo así la probabilidad de
enfermedad cardiovascular . Desde la paleodieta, nosotros tampoco pensamos lo mismo, y
volveremos a ello más adelante.

¿Cómo es esta dieta?

En primer lugar, la dieta Pioppi es un plan de estilo de vida que no solo incluye directrices
dietéticas, sino también normas de vida en cuanto a suficientes ejercicio, relajación, sueño y
contactos sociales. También se recomienda ayunar con regularidad. Los consejos alimentarios
parten de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas, con componentes del patrón
alimenticio mediterráneo.
El top 10 de alimentos de Malhotra y O’Neill incluye verduras ricas en fibra, frutas, pescado azul (al
menos tres veces por semana), frutos secos sin salar (un puñado al día), aceite de oliva virgen
extra (de 2 a 4 cucharadas al día), aceite de coco, chocolate puro (de al menos 85%, máximo 30
gramos), lácteos de fermentación completa (yogur griego, queso, kéfir y mantequilla de pasto),
huevos (mínimo diez a la semana) y, finalmente, hierbas y especias como el ajo, el jengibre, la
cúrcuma y la albahaca. Se recomienda limitar la carne roja, un máximo de 500 gramos a la
semana, y preferiblemente sin procesar y procedente de animales alimentados con pasto. Además,
se aconseja beber café, té y agua y vino tinto (con moderación, una copa al día).
Se desaconsejan los productos ricos en hidratos de carbono con una alta carga glucémica. Se trata
de todos los productos con azúcares añadidos, refrescos, zumos de frutas, miel y siropes y todos
los carbohidratos procesados y envasados, como el pan, los bollos, la pasta, el cuscús, el arroz, las
galletas, las barritas de muesli, etc. Lo mismo se aplica a los aceites procedentes de semillas,
como el de girasol, el de maíz o el de soja. Por lo demás, no se hace referencia explícita a las
legumbres, pero sí que aparecen en diferentes recetas.

Diferencias con la dieta mediterránea:

Al evitar los productos de cereales y añadir otros como el aceite de coco, la dieta Pioppi no es una
dieta mediterránea típica. La dieta mediterránea tradicional también contiene, dicho en pocas
palabras, mucha verdura, fruta, pescado, aceite de oliva y algo de queso, carne, frutos secos y
huevo, y está completada con pasta, arroz y pan. En consecuencia, este patrón alimentario no es
bajo en carbohidratos, y esta quizá sea la mayor diferencia con la dieta Pioppi. De hecho, puede
decirse que es una versión de la dieta mediterránea tradicional con restricción de hidratos de
carbono.

¿Qué relación tiene la dieta Pioppi con la paleodieta según la PNI clínica?

Semejanzas:
Una gran semejanza es que ambas se componen, en síntesis, de: pescado (azul), marisco,
huevos, semillas, frutos secos, verdura, fruta, hierbas, especias y grasas saludables
procedentes de aceites vegetales como el de oliva y el de coco. Otra semejanza es que ambas
desaconsejan los cereales, los productos procesados ricos en carbohidratos y los azúcares
(añadidos).
Las dos dietas ven las ventajas para la salud de la grasa saturada  y señalan que una
alimentación con exceso de carbohidratos rápidos puede más bien dar lugar a enfermedades
cardiovasculares. Esto va en contra de lo que Keys publicó en su Estudio de los siete países, y
de lo que el Voedingscentrum continúa indicando, como ya se ha dicho.
Ambas dietas utilizan el ayuno intermitente. La dieta Pioppi recomienda ayunar 24 horas a la
semana y hacer un máximo de tres comidas el resto de la semana. La paleodieta es algo más
flexible y aconseja variar el número de comidas al día entre 1 y 3. En ella también se recomienda dejar transcurrir trece horas entre la cena y el desayuno, y hacer ejercicio en ayunas.

Diferencias:
Por diversos motivos, en la paleodieta se desaconseja al máximo comer solanáceas, legumbres
y lácteos. Sobre todo la caseína, las lectinas y las saponinas (y el gluten de los cereales) pueden
irritar la pared intestinal, contribuyendo así a la aparición de problemas digestivos. En la dieta
Pioppi no se habla de estas sustancias. De todos modos, estos alimentos también se pueden
tomar con la paleodieta de vez en cuanto siempre y cuando se tenga una digestión sana.
Lo mismo se puede decir con respecto a la carne de mamífero: contiene Neu5Gc, una proteína
que se parece a la Neu5Ac humana, por lo que puede poner en pie de guerra a nuestro sistema
inmune. También en este caso se puede comer con moderación en la paleodieta, mientras se
tenga salud y se haga ejercicio en ayunas (en ese caso, la Neu5Gc se utiliza como fuente de
energía). La dieta Pioppi es más permisiva a este respecto y, como ya se ha dicho, aconseja un
máximo de 500 gramos de mamíferos alimentados con pasto. Por otro lado, el Voedingscentrum
afirma en su web que la dieta Pioppi no establece ningún máximo para la cantidad de carne, lo
cual no es cierto. Pero el Voedingscentrum aconseja asimismo comer un
máximo de 500 gramos de carne (preferiblemente, sin procesar) a la semana, de los cuales no
más de 300 gramos sean de carne roja.

Resumen y conclusión:

La paleodieta según la PNIc y la dieta Pioppi tienen muchas cosas en común. Ambas limitan la
cantidad de carbohidratos y optan por un menú lleno de verdura, fruta y grasas saludables
procedentes de pescado azul, huevos y aceite de oliva. Al Voedingscentrum le preocupa de ambas
dietas especialmente la limitación de la cantidad de hidratos de carbono y el uso más extendido de
las grasas (saturadas), la cantidad de huevos y el aceite de coco. Aunque según el Voedingscentrum aún no haya suficientes estudios científicos, la dieta es acorde con una serie de dietas pobres en carbohidratos y ricas en grasas con las que se obtienen muchos efectos saludables.
El libro The Pioppi diet termina, además, con una larga lista de referencias bibliográficas en la que
se mencionan muchas fuentes científicas.
Eso sí, la paleodieta va más allá que la Pioppi a la hora de evitar una serie de grupos de productos,
como las solanáceas, las legumbres y los lácteos. Por otra parte, la dieta Pioppi es más un plan de
estilo de vida general, mientras que la paleodieta según la PNIc constituye, también en
combinación con pautas sobre estilo de vida, la base para restablecer la digestión (y la salud
general) en el marco de una terapia.

Fuentes:

The Pioppi diet

El ayuno y la restricción calórica mejoran la salud y aumentan la esperanza de vida

Un equipo de la Universidad de Harvard (EEUU) coordinado por la investigadora Heather Weir, ha comprobado -una vez más- que tanto ayunar temporalmente como restringir la cantidad de comida que se ingiere mejora la salud y aumenta la esperanza de vida al mejorar la comunicación con los peroxisomas, orgánulos que modulan el metabolismo de las grasas. El trabajo se ha publicado en Cell Metabolism y explica que ello se debe a que mantiene en mejor estado las redes mitocondriales, situación que disminuye con la edad. Lo comprobaron trabajando con gusanos Elegans que apenas viven dos semanas y permiten estudiar su rápido envejecimiento en laboratorio. Pues bien, según afirman puede lograrse algo similar manipulando genéticamente la proteína quinasa activada por AMP (AMPK) lo que a su juicio «induce a buscar ahí nuevas estrategias terapéuticas» 

El equipo pretende ahora conocer el  papel que tienen el ayuno y la restricción calórica en las redes mitocondriales y cómo ello afecta a la obesidad y al aumento del riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la edad.

Grasa abdominal: cómo gestionarla (segunda parte)

Como evitar la grasa abdominal

 Come bien. Para evitar la acumulación de grasa abdominal es importante abandonar los azúcares, evitar los productos y alimentos procesados, comer alimentos frescos, encontrar un balance apropiado de macronutrientes y conocer tus necesidades calóricas para no excederlas. Comer alimentos ricos en fibras que tienen un alto poder saciante y vegetales frescos. Junto a ellos alimentos ricos en ácidos grasos omega3, pescado azul, frutos secos, huevos, aguacates repletos de nutrientes imprescindibles para tener un metabolismo flexible y con capacidad de adaptación.

También puedes optar por incrementar tu consumo de proteínas que también son más saciantes. Durante más 20 años de investigaciones se ha comprobado que incrementar las proteínas en la dieta regular tiene un efecto natural en la reducción de grasa y del perímetro abdominal.

Muévete bien. Si tu trabajo requiere que estés sentado durante horas, aprovecha cualquier momento para levantarte, caminar o hacer unos 10 burpees o sentadillas. Siempre que puedas evita las escaleras eléctricas o mecánicas y los ascensores, cada escalón que subes es un paso más para tener un abdomen más sano.

Practica ejercicio diariamente. Si tienes 60 minutos al día para entrenar, no lo dudes. Si el ejercicio es intenso tendrás tus beneficios asociados, no solo mejorarás la condición aeróbica si no que tu resistencia muscular mejorará y dependiendo del tipo de entrenamiento que hagas mejorarás otras características: fuerza, velocidad, potencia, elasticidad, movilidad, coordinación, agilidad, precisión, etc

Hidrátate bien. Mantener los niveles de agua apropiados dentro del cuerpo es fundamental no solo para eliminación de residuos tóxicos en el cuerpo y la hidratación celular, sino que los minerales ayudan a mantener un balance apropiado de tu organismo para la segregación de hormonas relacionadas con la quema de grasa, así como la oxidación de esta para transformarla en energía.

Además, puedes combinar con bebidas que tienen relación con la quema de grasa como té verde del que se han hecho varios estudios sobre la influencia de las catequinas que posee y el perfil lipídico de una persona, además de influencia en la reducción de grasa abdominal y triglicéridos.

Evita el estrés. Una forma de controlar el estrés es precisamente haciendo ejercicio ya que las endorfinas segregadas por tu cuerpo no solo te harán sentir mejor sino también reducirán los niveles de estrés así como los niveles de cortisol en la sangre.

También puedes utilizar la meditación y técnicas de respiración para mantener el estrés alejado de tu cuerpo.

Cuida tu hígado. El hígado es fundamental para mantener el cuerpo limpio, también sintetiza las proteínas y produce sustancias que favorecen la digestión. Más de 600 funciones realiza esta verdadera central nuclear biológica. Si no está en óptimas condiciones tu energía no fluirá adecuadamente.

Duerme bien.  Nuestro metabolismo está diseñado para aprovechar las horas de sueño para regenerar células y músculos. Además, mantenerte más horas despierto no solo aumentará tu estrés, también generará más cortisol (recuerda que el cuerpo tiene más receptores de cortisol en la zona abdominal) que se encarga de abrirte el apetito. Esto significa que en vez de estar durmiendo y sin alimentos (ósea en ayuno) en el cuerpo y usando tu grasa de reserva como energía, posiblemente estés comiendo más y dándole energía a tu cuerpo evitando que use la grasa abdominal almacenada.

Evita el azúcar. Es una de las razones por las que encontramos tantos problemas metabólicos y de obesidad en la población ya que si se consume en exceso el hígado no puede procesarlo por completo y se activan mecanismos del cuerpo que la convertirán en grasa. No solo eso, sino que también provoca resistencia a la insulina al estar circulando ésta continuamente por el cuerpo tratando de reducir el nivel de glucosa a los niveles homeostáticos que nos permiten vivir. El azúcar es adictivo como se ha demostrado en muchos experimentos con ratones y humanos.

Como quemar la grasa abdominal

A través de los entrenamientos interválicos de alta intensidad o HIIT.

Existen una gran cantidad de estudios sobre este tipo de entrenamiento, por ejemplo, un estudio comparativo entre el entrenamiento aeróbico y el HIIT demostró la eficacia de este último para perder grasa subcutánea. Los que realizaron HIIT perdieron durante el tiempo de estudio 13.9mm mientras que los que realizaron aeróbicos 4.5mm: a efectos prácticos, los HIIT obtuvieron 3 veces mejores resultados.

Además, la quema de grasa no termina con el tiempo que has dedicado al ejercicio ya que el cuerpo requiere mucho más tiempo para recomponerse a nivel bioquímico, a pesar de que ya hayas recuperado el aliento. Este efecto metabólico es conocido como EPOC o efecto afterburn.

Esto sucede por estas tres razones:

  • Durante los HIIT el cuerpo segrega hormonas diferentes que en otros tipos de entrenamiento. Entre estas destacan la hormona del crecimiento y la testosterona, que tienen como parte de sus funciones metabolizar la grasa de una manera diferente y más efectiva.
  • Cambios en la función mitocondrial, que son las encargadas de procesar la energía intracelular (en otras palabras, produce cambios ahí justo dónde se origina la energía que usan las células y que es el centro de energía de nuestro organismo en general).
  • Induce al efecto afterburn.

No todo es HIIT. Tu cuerpo agradecerá que combines en una semana varios tipos de entrenamiento porque es importante tener lo que se conoce como flexibilidad metabólica. Si tienes suficiente musculatura, muchas mitocondrias y un metabolismo basal elevado gracias a los HIIT, ahora tu entrenamiento de carrera te cundirá más. Además, no todo es perder grasa, trabajar con variabilidad y a diferentes intensidades es lo óptimo para estar sano y tener una buena recuperación muscular.

Para conseguir los objetivos anteriores puedes llevar a cabo un entrenamiento semanal que combine sesiones de CrossFit, Boxeo y Pilates Hit salpimentadas con alguna sesión de Yoga.

Todos los principios, conocimientos y prácticas expuestas en este artículo son los que se utilizan a nivel personalizado en las consultas de Psiconeuroinmunología Clínica que tienen unos resultados espectaculares no solo para la prevención de enfermedades metabólicas si no para la mejora incluso reversión de patologías crónicas como son todas las derivadas del amplio espectro del Síndrome Metabólico.

Fuente: Golden Health Box.

 

 

 

La vitamina D ayuda a reparar los vasos sanguíneos

 

En los últimos años se ha sabido que la vitamina D influye, entre otros, en nuestras defensas, nuestro estado de ánimo, la división celular y el control del dolor. En un reciente estudio, una nueva función ha salido a la luz: la reparación de los vasos sanguíneos.

 

Científicos de la Universidad de Ohio han investigado por primera vez la influencia de la vitamina D sobre las células endoteliales del sistema cardiovascular con ayuda de la nanotecnología. Las células endoteliales
recubren las paredes de nuestro aparato circulatorio. Su hallazgo principal ha sido que la vitamina D puede
reparar los daños en los vasos provocados por la hipertensión, la diabetes y la aterosclerosis.
Además, los científicos han descubierto que la vitamina D es un fuerte estimulante del nitrógeno, una molécula importante a la hora de evitar coágulos en el torrente sanguíneo. Por otra parte, se ha visto que la vitamina D reduce el estrés oxidativo en el sistema cardiovascular y el riesgo de infarto.

Aumento del riesgo de cardiovasculopatías

En un estudio anterior ya se había descubierto que la falta de vitamina D está asociada con el aumento del
riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Este dato incitó a los investigadores a estudiar con nanotecnología por qué la vitamina D podría ser buena para nuestro aparato circulatorio.
Según ellos, en estos momentos no se conoce prácticamente ningún mecanismo (además de ahora la vitamina D) que pueda reparar las células endoteliales de los vasos sanguíneos. Por tanto, consideran que la vitamina D es una solución muy asequible, ya que no hay que desarrollar ningún costoso medicamento.

¿Cuánta vitamina D necesitamos?

Podemos fabricar la vitamina D nosotros mismos a partir de la luz solar. Es más, con una suficiente exposición al sol la producción endógena es muchas veces mayor de lo que puede ser absorbido a través de la alimentación. No obstante, en los Países Bajos el sol es lo bastante fuerte para producir vitamina D en la piel solo desde mayo hasta septiembre. Las únicas fuentes alimenticias con una cantidad relativamente alta de vitamina D son el pescado azul y el aceite de hígado de bacalao.
La cantidad diaria recomendada en los Países Bajos está basada en el mantenimiento de un valor en sangre de 30 nmol/l de media. Por desgracia, los neerlandeses no lo alcanzamos. Los habitantes de ciudades del norte (no solo de los Países Bajos, sino a nivel mundial) tienen una media de 20 nmol/l. Compárese con la de los cazadores recolectores de cerca del ecuador: estos tienen un nivel en sangre de vitamina D que ronda los 115 nmol/l. En consecuencia, los valores naturales son unas seis veces mayores que los de los urbanitas. Por varios motivos, la terapia ortomolecular recomienda un valor sanguíneo de al menos 80 nmol/l. Ni la CDR ni la suplementación recomendada por el Consejo de Salud de los Países Bajos bastan para alcanzarlo. Hay mucha diferencia en función del cliente, pero las dosis tienen que estar a un mínimo de 45-50 μg diarios para llegar a los 80 nmol/l. La cantidad de vitamina D en la sangre se puede averiguar fácilmente con un análisis hematológico.

¿Vitamina D2 o D3?

La vitamina D existe en diversas formas: de D1 a D5. De estas, solo se suplementan las vitaminas D2 y D3. Es preferible la D3porque esta forma tiene, con mucha diferencia, la mayor capacidad de fijarse a los receptores celulares, por lo que es mucho más efectiva que la D2.

Conclusión:

La vitamina D3 hace mucho más que mantener sanos huesos y dientes. Así, un estudio reciente con
nanotecnología demuestra que la vitamina D desempeña un papel importante en la reparación de las células endoteliales del sistema circulatorio dañadas por enfermedades cardiovasculares. Lamentablemente, el nivel en sangre de vitamina D de las personas que viven en ciudades es por lo general demasiado bajo. Por este motivo, sobre todo en invierno, es muy recomendable la suplementación.

 

Fuente: Natura Foundation

Aliviar los trastornos de ansiedad con GABA.

Un trastorno de ansiedad no es algo que asociemos a primera vista con lo que comemos.

 Y, sin embargo, la dieta y la suplementación pueden marcar una gran diferencia en la reducción o incluso en la prevención de la ansiedad. Sobre todo parece ser importante el GABA.

El ácido gamma-aminobutírico (GABA) es un neurotransmisor de nuestro sistema nervioso central (SNC) que se encuentra en gran parte de nuestro cerebro. Los neurotransmisores son sustancias mensajeras que posibilitan la comunicación entre diferentes células nerviosas (neuronas). Para encontrarnos bien, es importante que haya un equilibrio entre los neurotransmisores excitatorios y los inhibitorios.

Trastornos de ansiedad y GABA

El GABA es el neurotransmisor inhibitorio más importante, y garantiza el equilibrio natural al mantener bajo control los neurotransmisores excitatorios hiperactivos, especialmente el glutamato. Esto reduce la hiperexcitabilidad del SNC y previene afecciones neurológicas y psiquiátricas como los trastornos de ansiedad.

Hablamos de un trastorno de ansiedad cuando alguien siente una angustia que no está en proporción con las circunstancias. Se ha demostrado que el déficit de GABA aumenta considerablemente las probabilidades de desarrollar un trastorno de ansiedad, mientras que, inversamente, una concentración óptima de esta sustancia protege contra la ansiedad.

Conseguir un buen nivel de GABA

Para aliviar los trastornos de ansiedad, se puede alcanzar el nivel deseado de GABA con medicación. Sin embargo, la desventaja de muchos medicamentos, como las benzodiazepinas, es que tienen efectos secundarios indeseados, como pérdida de concentración y somnolencia.

Otra posibilidad es tomar GABA en forma de suplemento alimenticio, lo cual también suele producir resultados positivos sin los efectos secundarios indeseados. Cabe señalar al respecto que aún no está claro cuál es el mecanismo de la influencia positiva de la suplementación. Lo cierto es que (aún) no hay indicios de que el GABA llegue al cerebro, es decir, que atraviese la barrera hematoencefálica. Sobre ello se están realizando muchos estudios.

Fuentes alimentarias

Por supuesto, tampoco debemos olvidarnos de la dieta como proveedor natural de los componentes del GABA. Fabricamos GABA a partir del aminoácido ácido glutámico con ayuda de un cofactor: la vitamina B6 (fosfato de piridoxal). Estos componentes están presentes en un patrón alimenticio sano y variado, con verduras (de hoja) verdes, tomates, habas, habas de soja, cebollas, huevos de corral, frutos secos crudos y semillas.

El neurotransmisor GABA ayuda a reducir los trastornos de ansiedad o incluso a prevenirlos. Si la concentración de GABA en el cerebro es demasiado baja, es preferible usar un suplemento (por la ausencia de efectos secundarios). Además, un patrón alimenticio sano y variado contribuye a tener suficiente GABA en el cerebro.

 

Fuente: Natura Foundation